En estos momentos de GRAVE CRISIS, en la que comenzamos a estar inmersos, creo que debemos pararnos todos a reflexionar sobre sus causas y sus posibles efectos, no ya a corto plazo cuyas consecuencias empezamos a sufrir, con la destrucción de empleo y crecimiento progresivo del desempleo, si no por las fatales consecuencias que podemos provocar si no corregimos nuestras malas costumbres hechas ya normas.
Esta hecatombe que se nos esta viniendo encima, ha sido consecuencia, sin lugar a dudas, de algunos delitos financieros, de implantación de la mentira en nuestros hábitos diarios, haciendo de ella algo normal y baladí en nuestra convivencia.
Del incumplimiento del deber en los controladores, de la avaricia en los sistemas crediticios y sobre todo del culto al dinero, que hemos conseguido introducir como casi único Dios de la humanidad.
Durante las últimas décadas todo ha girado alrededor del precio de las cosas
Se compraba y se compra, lo más barato, sin importar ni la calidad, ni el respeto a los derechos humanos de los productores.
Se adjudicaban y se adjudican por las administraciones y las empresas, los trabajos y servicios a las ofertas con mayor baja económica, sin tener en cuenta las características profesionales y éticas empresariales.
Hemos conseguido formar generaciones de universitarios cuyos estudios se eligen exclusivamente por la cuantía económica que puedan percibir con su titulación.
Se elegían y se eligen los bancos donde depositar nuestros ahorros, en función de los intereses que te pagaban y te pagan, sin considerar que el origen de la rentabilidad pudiese estar en activos fraudulentos.
Y en el mundo laboral lo único que importaba e importa es el jornal
Continuación:
La CALIDAD, el cumplimiento de los derechos humanos y los principios éticos personales y empresariales, imprescindibles para transmitir credibilidad y conseguir la competitividad de nuestros productos y nuestras empresas, era y es considerado como algo tangencial, algo que adorna el trabajo, algo que es necesario tener en cuenta, pero sin que cueste mucho y que moleste lo menos posible, sobre todo a la productividad.
Y creo sinceramente que este no es el camino.
Han encontrado, nuestros gobernantes, como una solución, a esta gran crisis a nivel mundial, el apalancamiento del sistema financiero y empresarial con intervención y participación de los Estados en los bancos y en las empresas. Y puede ser que sea la única solución para apagar este gran fuego, (que dicho sea de paso todavía desconocemos su total alcance, ni donde están todos los focos del incendio universal) y con ello conseguir el poder volver estar a cero, el retomar el estado en que estábamos hace unos meses, ¿pero después que?
¿Vamos a continuar con nuestros mismos malos métodos y costumbres?
¿Se va a seguir valorando a las empresas sin tener en cuenta su ética empresarial y su compromiso social?
¿Se va a seguir considerando LA CALIDAD como algo de responsabilidad única del empresario o del productor y controlado solo por el libre mercado?
¿Se va a seguir mintiendo con la misma naturalidad que se ha estando haciendo, en los círculos políticos, empresariales y financieros, sin ningún tipo de rechazo social o penalización legal?
¿Vamos a seguir haciendo culto del triunfador económico con carencia del mínimo principio ético?
Por otra parte en este momento de grave crisis, el abaratamiento de los costes es la primera obligación de todo empresario y lo más fácil es abaratar los costes de la calidad y reducir o hacer desaparecer los presupuestos de sus compromisos sociales. esto ha ocurrido hasta el momento en todas las crisis que yo personalmente he vivido en mis 50 años de vida profesional
¿Cuánto puede costar a la sociedad esta falta de calidad y de responsabilidad social de las empresas?
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Creo sinceramente que si todos no ponemos medidas correctoras en nuestros comportamientos y en nuestras costumbres, estaremos entrando en una degeneración progresiva de LA CALIDAD HUMANA Y DE LA CALIDAD EMPRESARIAL, que traerá como consecuencia el convertir a nuestro país en una región mas deshumanizada, mas desprestigiada y carente de credibilidad.
Por ello, en este momento de políticas SOCIO-LIBERALES (Libertad de Mercado pero con intervención y participación del Estado en las empresas y los bancos), los gobiernos deben, además de informarnos con minuciosidad y detalle de la situación económica, el hacer un exhaustivo control de la CALIDAD en todas y cada una de las actividades y empresas en que participe.
Empezamos una época difícil en el aspecto económico, pero que puede ser una gran oportunidad para cambiar nuestros hábitos de vida, haciéndolos mas humanos, mas justos y mas verdaderos.
Esta crisis se remontara, como se ha conseguido otras veces, lo que esta en la obligación de todos es hacerlo en el menor tiempo posible y con el menor costo laboral, por que el desempleo es el peor cáncer que puede tener una sociedad.
No debemos olvidar nunca que para un trabajador, trabajador, la mayor desgracia y lo más deprimente es estar en el paro.
Fdo. CARLOS RODRIGUEZ FERNANDEZ
PRESIDENTE DE FORCAL
(FORO PARA LA CALIDAD EMPRESARIAL DE CASTILLA Y LEON)
www.forcal.es